Sobre Qustodio
Qustodio nació en 2010 en Barcelona de la mano de tres especialistas en ciberseguridad, Eduardo Cruz, Josh Gabel y Josep Gaspar, que desarrollaron un prototipo para que los padres pudieran ver cómo usaban sus hijos la tecnología y protegerlos de riesgos en internet. Según el aviso legal, la web la gestiona Qustodio Technologies S.L., con domicilio en la calle Roger de Flor de Barcelona e inscrita en el Registro Mercantil de esa ciudad; la marca Qustodio está registrada por Qustodio LLC, con oficina en Charlotte, Estados Unidos. Según su página corporativa, en 2022 se integró en Qoria, antes conocida como Family Zone, y su logotipo actual la presenta como «Qustodio by Aura». La empresa afirma proteger a nueve millones de familias en más de 180 países.
La aplicación se instala en el dispositivo del menor y se controla desde el panel o la app de los padres. Funciona en móviles y tabletas Android e iOS, ordenadores Windows y Mac, Chromebook y otros dispositivos que figuran en la sección de descargas. Las funciones se agrupan en seguridad, con búsqueda segura, filtrado web y bloqueo de juegos y aplicaciones; equilibrio, con límites de tiempo diarios, pausa de internet y rutinas; visibilidad, con informes de actividad, monitorización de YouTube y alertas basadas en IA sobre búsquedas y mensajes; y geolocalización, con seguimiento de ubicación y alertas de lugares guardados.
Los planes de pago se llaman Premium Basic y Premium Complete y se contratan por un año. Basic reúne las herramientas esenciales de filtrado, límites e informes; Complete añade funciones avanzadas como el botón de pánico, el seguimiento de llamadas y mensajes en algunos dispositivos, alertas de mensajes con IA, seguimiento de redes sociales como WhatsApp, Instagram, TikTok, Snapchat y X y alertas sobre juegos. Algunas funciones dependen del sistema operativo, porque iOS limita más el acceso a llamadas y mensajes que Android. Antes de pagar, conviene probar la versión gratuita y comprobar qué funciona realmente en los dispositivos de casa y si el número de dispositivos cubiertos es suficiente.
El control parental funciona mejor si se habla con los hijos. Explicar qué se supervisa y por qué, acordar los horarios y revisar juntos los informes genera más confianza que una vigilancia oculta, y a partir de cierta edad el menor tiene derecho a un espacio de intimidad. Qustodio ofrece en su centro de aprendizaje guías para padres, estudios sobre hábitos digitales de los niños y consejos por edades. Las herramientas técnicas no sustituyen el acompañamiento: un adolescente decidido puede encontrar maneras de saltarse los filtros, por lo que conviene revisar de vez en cuando que la aplicación siga activa.
Los datos que maneja una aplicación de control parental son muy sensibles: ubicación, mensajes, búsquedas y aplicaciones usadas por menores. Qustodio publica una política de privacidad específica para el producto, distinta de la del sitio web, y vale la pena leerla para saber qué se guarda, dónde y durante cuánto tiempo. El centro de ayuda en español tiene guías y vídeos de instalación y solución de problemas, y los planes de pago incluyen soporte personalizado. Antes de que acabe el año contratado conviene revisar en la cuenta cómo y cuándo se renueva el plan.
Una opinión útil sobre Qustodio indica la edad de los hijos, los dispositivos y sistemas operativos usados, el plan elegido, qué funciones resultaron útiles o se pudieron sortear, el consumo de batería y la experiencia con el soporte o una renovación. Precios, funciones y condiciones cambian; las páginas de precios y las políticas publicadas en qustodio.com son las que valen en cada momento.